El Blog de John Constantine

Impresiones de un bastardo profesional.

Sunday, November 25, 2007

Dime con quien te acuestas y te diré como eres (Parte II)

Por fortuna, tanto el juez como su esposa han salido en ayuda nuestra y de la verdad. Así, Bermúdez I El impecable nos demuestra, en este reportaje, que la impecabilidad no está reñida con la fama y la apostura (¿existe el palabrejo?), y aporta la mejor de sus poses de quien en buena hora ciñose la justicia al cinto para que la verdad y la justicia refuljan, paladinamente, en tó su esplendor.

Y su legítima, como dice Pérez Reverte, aporta su granito de arena y, cuando el cuerpo de la sentencia está todavía caliente, y no digamos los ánimos de los afectados, nos obsequia con una hagiografía oportuna, que no oportunista (sic) de su compañero de agárrate y no te menees. La soledad del juzgador, que no del corredor de fondo. Hagan calle, señores. La justicia y la verdad poseen un nuevo paladín, y este no es Supermán (por poco, vistas las comparaciones que la sinpar Beni hace de su compañero con Alonso e Indurain, Indurain, Indurain...). Y como la inteligencia del que suscribe no es demasiada, y menos su capacidad de desarrollar la crítica en profundo, vamos a soltar nuestras opiniones sobre la pareja en forma de sútiles, y rápidos disparos.

-Opiniones que me merecen el libro y su autora: consúltese el significado de las palabras necrofiliay/o necrofagia.

-En la edad media a la Sra Beni se le hubiera quemado por nigromante (-esto es, por pillarla con las entrañas de los muertos en la boca, aunque no fuera para adivinar el futuro. Dile tu al inquisidor que era para ganarte el pan).

-¿En que se diferencia este comportamiento del de algunos periodistas en el caso Alcasser?


-Se supone que el ínclito juez, por su puesto, debe ser de los mejores de España. ¿Cómo serán los peores?

-¿Qué parte del libelo le ha dictado el Sr Juez al oído de su compañera en las largas y frías noches de invierno en el lecho conyugal?

-¿Dónde ha aprendido a posar asín de bien el Sr Bermúdez?

-¿A qué aspira, en realidad, su señoría?

- ¿Quien va a definir lo que es el periodismo basura? ¿Este libro no lo es? ¿Porqué no?

Sólo puedo terminar este sentido post esperando que a su señoría y su señora les aprovechen las ganancias obtenidas con el libro. A día de hoy no tengo noticias de que estén destinadas a ninguna fundación de víctimas


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¿Y por qué decía yo que la actualidad da asco?

Sr. Juez: (Parte I)

Jueces famosos:
-Sansón








-El juez Roy Bean ("el juez de la horca")








-El juez Lynch (de él viene la simpática palabra linchar)




















-El juez Dredd







- "El impecable"







Bueno, y después de este simpático collage vamos con la explicación.

Odio la unanimidad. Cuando absolutamente todo el mundo está de acuerdo en algo (como, por poner un ejemplo, lo guapos, simpáticos y listos que son S.M el Rey D. Juan Carlos de Borbón Dos Sicilias y tal y su heredero, S. M. Felipe de Borbón y Grecia y lo que me olvido), tiendo a sospechar. Por que soy malo, seguramente. O tal vez por que la unanimidad absoluta era ley y orden en cultos al poder como los de Adolfo o Josif que no me inspiran, digamos, demasiado placer. Por que la total inexistencia de, al menos , un Pepito Grillo o mosca cojonera de turno, que existe siempre en todas los temas, me induce a pensar que a Pepito le pueden haber comprado o a la mosca la pueden haber amenazado con el Raid instantáneo, que los mata bien muertos (sic).

Por que , qué narices, la existencia de individuos capaces de negar, p.e., la evolución humana o el genocidio nazi nos obliga, y ello es bueno, a revisar continuamente los hechos, las pruebas y a analizarlos y exponerlos. No a aceptarlos como verdades inmutables. Y esto se mire como se mire no puede ser malo. Debemos obligarnos a pensar, no a aceptar las cosas porque sí.

Pero la vida le ha implantado a uno una visión cartesiana de sí mismo. Dudo, luego existo. Y de lo primero que dudo es de mis percepciones, y de mis apreciaciones. Por que los datos en que me baso pueden estar equivocados. Porque me influyen mis prejuicios adquiridos en 35 tacos de existencia. Así que lo primero de lo que dudo es de mi propio opinión.

De ahí que cuando todos y cada uno de los medios hablaban de la "impecable" instrucción de Bermúdez -no confundir con Carlos Del Soto, al principio insoportable y cada vez más aceptable actor- primero uno sospechó de tanta unanimidad. Beep, Beep. Algo pasa. Nadie es tan perfecto. Este tipo es casi tan impecable como nuestra familia real.

Pero, y en este caso por desgracia, mi ya mencionada visión cartesiana del asunto me hizo pensar si yo no sería un criticón, un tiquismiquis o incluso un envidioso ante las innegables virtudes del individuo. Y reconozco que me había quedado con esta 2ª hipótesis.

Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.(Abraham Lincoln)

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