El Blog de John Constantine

Impresiones de un bastardo profesional.

Tuesday, January 31, 2006


El largo adiós

"Compraste una buena parte de mí, Terry. Con una sonrisa y una inclinación de cabeza y un gesto de la mano y unas cuantas copas en un bar tranquilo de cuando en cuando. Estuvo bien mientras duró. Hasta la vista, amigo. No voy a decirte adiós. Te lo dije cuando significaba algo. Te lo dije cuando era un saludo triste, solitario y definitivo".

Cuando escribió en 1953 "El largo adiós", Raymond Chandler se había ganado ya un lugar en la historia del genero con las anteriores novelas protagonizadas por Philip Marlowe. Fue con ésta, sin embargo, con la que el autor trascendió las convenciones del género y se aseguró un lugar en la historia de la literatura con mayúsculas.
Chandler consiguió aunar, en una sola novela, la dureza del género negro y, por otra parte, una profunda sensación de tristeza y melancolía que en ocasiones, bordea el existencialismo menos "profundo" y más sincero. Además de una investigación, la novela es la historia de una amistad perdida, de un amor imposible, de una honradez extravagante y casi inutil...

"El largo adiós" no comienza con el encargo de un cliente ni ningún incidente criminal, como suele ser habitual en los casos de detectives privados. Lo que vemos es el nacimiento de de la relación entre Philip Marlowe y Terry Lennox, un melancólico vividor casado con una rica heredera. A raíz de la ayuda prestada por el detective a Lennox en el transcurso de una de sus habituales borracheras, ambos hombres, a pesar de la diferencia de clases sociales, inician una amistad más o menos profunda en la que intercambian consideraciones sobre su existencia y copas de gimlet.

Una noche, Lennox acude a Marlowe tras haber descubierto el cadáver de su mujer, brutalmente asesinada. Sin planterse la culpabilidad o no de Lennox, Marlowe le ayudará a escapar a Méjico, a costa de ser encarcelado como posible complice de asesinato. Sin embargo, sus esfuerzos serán inútiles; el investigador es puesto en libertad tras recibir la noticia del suicidio de Terry en un recóndito pueblo mejicano, acompañado de una nota en la que éste confiesa la autoría del asesinato.

"Él no era importante, después de todo. Nada más que un ser humano con sangre, cerebro y emociones"

Tras esto, todo el mundo está interesado en dar por concluído el caso: las autoridades, que tiene un caso cerrado y perfecto, con un asesino confeso y muerto; el padre de la víctima, un acaudalado millonario que odia la publicidad. Varios gangsters de los Ángeles, que conocían a Lennox y quieren mantener sus secretos a salvo. E incluso Linda, la hermana de la muerta, que mantiene con Marlowe una relación de rechazo y atracción agobiantes. Todo ello no será obstáculo para que Marlowe siga pensando que tras la historia de Lennox hay algo más que turbio.

La aparición en escena de Roger Wade, un desquiciado escritor vecino de los Lennox, y de su mujer, Eileen, una impresionante belleza de intenciones desconocidas, terminará de poner a Marlowe sobre la verdadera pista de lo ocurrido a Lennox; una pista que se remonta a la 2ª guerra mundial y que, además , cambiará completamente la imagen que éste se había formado de su propia amistad.

Tras las primeras novelas de la saga, en que el autor siguió la senda un tanto violenta y “hardboiled” de Dashiell Hammet, Marlowe es aquí ya un hombre un tanto mayor y decepcionado; después de tantos años, lo único que tiene es su pequeño despacho y una modesta casa. Sus amistades se limitan a un dura relación con un policía llamado Bernie Ohls y la relación con el propio Lennox. De ahí que , contra viento y marea, y con todos los personajes de la obra recriminándoselo, Marlowe sea un sentimental y un hombre de una integridad moral intachable. Por que sus posesiones son muy escasas y no puede permitirse perder ninguna de ellas.

Sin ninguna duda, la situación personal de Chandler, que el año siguiente perdería a su esposa, se refleja perfectamente en el carácter de sus creación. Philip Marlowe no es “un tipo duro”, como recuerda constantemente a sus oponentes. Es simplemente un hombre que utiliza el cinismo y la ironía como sus únicas armas.

"Había un largo cabello oscuro en una de las almohadas y a mí se me había puesto un trozo de plomo en la boca del estómago. Los franceses tienen una frase para eso. Los muy cabrones tienen una frase para todo y siempre aciertan.
Decir adiós es morir un poco"


Pero si en el argumento Chandler se desmarca un tanto de la crónica negra para describirnos, en suma, la dolorosa madurez de un personaje que a pesar de sus virtudes, poco ha ganado con ellas, en el estilo literario donde el autor se revela como un literato impresionante. Chandler es capaz de llenar páginas enteras con simples pensamientos del personaje –inolvidable la disertación sobre las rubias- que en modo alguno alteran el ritmo. Y no sólo eso, las palabras que el propio Chandler pone en boca de Marlowe nos asombran, muchas veces, por conformar una especie de , no sé como describirlo, lirismo realista. Marlowe no necesita usar palabras hermosas o rebuscadas para expresar sus emociones. Desde su último encuentro con Linda Loring, al que pertenece el párrafo anterior, a la última y esclarecedora entrevista con Maioranos , el hombre que posee la clave del misterio, las palabras de Marlowe parecen pistolas cargadas con sentimientos y emociones.

“El largo adios”, pues, tal vez no sea la novela adecuada para los amantes del misterio o la acción; es más bien la novela adecuada para esas tardes de lluvia, en que nos invade la melancolía y parece que pudiéramos pasar una eternidad con la frente apoyada en la ventana, observando como caen resbalan las gotas por ésta. Y puede ser una novela para reconciliarnos con nosotros mismos, para darnos cuenta, como Marlowe, que la soledad puede no ser un castigo; puede ser una opción, más o menos mala, pero una elección, al fin y al cabo.

Sunday, January 29, 2006


La Dalia Negra: geografía del horror.

A mediados de enero de 1947, en la ciudad de los Angeles, apareció el cadáver de una mujer joven partido en dos. La posterior investigación determinó que Betty Short, la joven en cuestión, había sido torturada durante días conservando el conocimiento. Finalmente, después de matarla, el asesino le rajó la boca para dibujar en ella una sonrisa. La prensa bautizó a la victima con el nombre de la Dalia negra, y tanto ella como su asesino, que jamás fue encontrado, pasaron a formar parte de la mitología propia de la ciudad de los Angeles.

En 1987, un escritor por entonces casi desconocido, James Ellroy, que había perdido a su madre en condiciones muy parecidas decidió aprovechar esta historia para escribir una novela con el mismo nombre. El impresionante éxito de esta le llevo a arrastrar la historia del cuerpo de policía de los Ángeles a través de otras tres novelas, "El gran desierto", "L.A. Confidential" y "El gran desierto", cada una de las cuales más oscura, violenta y desesperanzadora que las anteriores, y que le han instalado en el Olimpo ya no de las serie negra, sino de la narrativa americana moderna.

Ellroy nos narra en la novela la historia de dos policías, Bucky Bleichert y Lee Blanchard, antiguos boxeadores y rivales, y ahora unidos por la amistad y el cargo en el cuerpo. Alrededor de ellos , Kay, la mujer a la que los dos aman y que arrastra toda una serie de cicatrices tanto físicas como psicológicas; Ellis Loew, el ayudante del fiscal del distrito, dispuesto a todo (y esto no es un eufemismo) con tal de ascender de cargo;Vogel y Koenig, dos detectives tan estúpidos como depravados, y Russell Millard, el jefe de detectives de una integridad moral a prueba de bombas. Todos estos personajes tienen una carga de secretos y obsesiones que el asesinato de la Dalia hará salir a flota, destruyendo las carreras y las vidas de casi todos ellos.


En una hipotética (y personal) diferenciación entre serie negra y thriller, podría decirse que el género negro se ha preocupado principalmente de reflejar la sociedad en que se desenvuelven los personajes. En este sentido la Dalia negra -a diferencia de casi toda su posterior obra- no pertenece a este género, pues la mirada de Ellroy no es la del sociólogo, sino la del psiquiatra... o , es más, la del mirón. El autor no se concentra en los ambientes en que están inmersos los protagonistas, sino que su interés está en sus peores deseos, sus obsesiones, los secretos inconfesables que pesan como una losa sobre su existencia.

Sin embargo, hay una característica que diferencia a este libro del thriller al uso: el asesinato de la Dalia, a excepción de sus detalles mas macabros, y del horror que estos nos producen, no es más que un asesinato, al fin y al cabo. La intranquilidad, el desasosiego que nos produce este libro no vienen dados por los actos del criminal, sino por los de aquellos destinados a capturarlo y, al final, por casi todos los miembros normales de la sociedad. Chantaje, incesto, fetichismo,violaciones,adulterio,bigamia...

La odisea personal del protagonista , que roza a veces la pesadilla, nos sumerge en una narración enfermiza, pero de la que no nos es posible escapar. Llega un momento en que el asesinato de la Dalia, pese a envolver todo el relato como una niebla, pasa en nuestra atención a un segundo plano mientras vemos como -literalmente- la cordura del narrador se escapa a pasos agigantados, Al final, y más allá del esclarecimiento (...o no) del crimen que le da nombre, La Dalia negra termina siendo una crónica de cómo incluso la más inexorable caída al abismo puede ser superada aferrándose a un objetivo, por inútil que esté parezca en principio. Y de cómo la valoración de la inutilidad de ese objetivo puede ser alterada hasta límites inconcebibles.

Thursday, January 26, 2006




David Copperfield

Este post está dedicado a D. Justo Serna.

Charles Dickens, a pesar de ser uno de los grandes de la literatura mundial de todos los tiempos, ha tenido en España siempre una fama "popular" de escritor orientado al mundo infantil y juvenil. A ello a contribuido la multitud de adaptaciones más o menos fieles de las que sus obras disfrutaron hasta no hace mucho, en forma de series de TV y largometrajes de dibujos animados.

En los últimos tiempos, las adaptaciones de sus obras, salvo raras circunstancias (como, p.e. un "David Copperfield" televisivo protagonizado por el mismismo Harry Potter, Daniel Radcliffe) se han limitado a actualizaciones de sus argumentos a la época actual, como la horrenda "Los fantasmas atacan al jefe" o la aceptable "Grandes esperanzas". Por desgracia, la adaptación que Polanski ha realizado recientemente de "Oliver Twist" no ha terminado de encontrar su público ni la aceptación de la crítica, lastrada sin duda por la calidad de las anteriores adaptaciones de la obra.

Esta relativa desaparición de Dickens de la escena "mediática" de la literatura, sin embargo, convierte el descubrimiento de la obra escrita de Dickens en todo un hallazgo para el lector interesado en su universo o, como poco, en la época histórica que el escritor describió como nadie. "David Copperfield" es, desde este punto de vista, una de esas novelas que uno al leer desearía que no se acabaran nunca. La novela narra la infancia y juventud de su protagonista, huerfano de padre ya antes de su nacimiento y de madre desde su mediana infancia, sometido a la tiranía de un padrastro que lo detesta, y de cuya tutela escapará para verse rodeado de una serie de personajes a cual mas excéntrico y, al mismo tiempo, entrañable.

Es precisamente la creación de esta serie de personajes los que suscitan más la atención del lector, por encima incluso de la odisea personal del narrador y protagonista. Desde el insuperable Wilkins Micawber, personaje comparable a los pícaros de la literatura española, a la siempre gruñona pero adorable Tia Pegotty -la tía que todos desearíamos tener-, al cuasi eterno soltero Tommy Traddles, Dickens consigue momentos en que, y esto no es una exageración, se arranca la carcajada del lector más exigente. Tal vez en los tiempos actuales, la trama mas dramática de otros actores de la novela, como Emily, Ham o el propio Steerforth resulta algo desfasada, pero aún así nos interesamos por ellos y el momento de su despedida nos hace sentirnos como el adiós de un viejo conocido.

Pero no sólo podemos disfrutar con la creación de personajes; el autor nos retrata perfectamente la sociedad victoriana, prestando atención a sus pequeños y grandes defectos: el exceso de burocratización y la lentitud de la justicia inglesa (que el autor llevaría a su máxima crítica en "Casa desolada"), las ansias de aceptación social, la explotación infantil , el maltrato psicológico a las mujeres... Cuando han pasado ya más de 150 años de su publicación, nos produce admiración y, al mismo tiempo, preocupación ver como muchas de las grandes inquietudes y fallos de la sociedad ¿o más bien de los individuos que la conformamos? siguen plenamente vigentes, a pesar del paso del tiempo y la evolución , se supone que moral , del hombre moderno. Es ahí, en esa capacidad de exponer y ahondar problemas y sentimientos intemporales, donde se encuentra el secreto que nos coloca a Dickens a la altura de los grandes: Tolstoi, Shakespeare, Cervantes...

Como dije antes, cuando uno termina la última página de "David Copperfield", siente lo mismo que al terminar una de esas veladas maravillosas con los amigos, en las que hemos disfrutado tanto que el paso de las horas ha desaparecido para nosotros, y en las que deseamos que el tiempo se congelara para poder quedarnos para siempre con esos instantes. Una última opinión personal: creo que la época ideal para leer a Dickens, al menos sus obras más optimistas (como ésta, "el Grillo del Hogar", ó "Canción de navidad") son , precisamente, las recientemente pasadas Navidades. Desconozco si se trata de los ambientes hogareños, más allá de todo tipo de condición, que él consigue recrear en sus obras. Más bien pienso que se trata de que la mejor definición de la Navidad que creo haber leído nunca es obra del propio Dickens: "El recuerdo, como la luz de la vela, brilla más en la navidad".

Wednesday, January 25, 2006

El regreso de Renko

Hasta después de 7 años de la publicación de "Gorky Park", Martín Cruz Smith no publicó la segunda novela protagonizada por Arcady Renko, "Estrella Polar". Ello sin duda influyó en el éxito popular de la obra, muy lejos del de su predecesora, pero no infuyó lo más mínimo, sino más bien al contrario, en la calidad de la novela que es, de todas las novelas de la saga, la más policíaca de todas, aquella en la que el autor fija su mirada sobre todo en la trama que debe investigar el protagonista.

Frente a la descripción costumbrista y social de "Parque Gorky", y el reflejo de los imparables cambios políticos de la ya agonizante URSS, "Estrella polar" se centra en la investigación de un asesinato en uno de los escenarios más hostiles posibles: un enorme barco piscifactoría ruso situado en el estrecho de Behring, en el cual aparece el cadaver de una de sus trabajadoras. Ante la imposibilidad de acceder a las autoridades, el capitán encarga la investigación a Arcady Renko, enrolado en la tripulación del barco con el fin de huir de la KGB.
La investigación se convierte en una rompecabezas de difícil solución, ante la aparición de un barco estadounidense en travesía de colaboración con los rusos. Y no solo eso, el propio buque es una trampa de difícil salida para Arcady, ante la aparición en éste de antiguos reclusos a los que el investigador encerró en su momento y que están dispuestos a tomarse su revancha.

"Estrella polar" se distingue de los demás títulos de la serie por dos motivos principales: el escenario y el personaje. El enorme buque piscifactoría donde transcurre la trama es un escenario perfecto para un relato de tensión, como es este. Un lugar donde no existe fácil escapatoria de los enemigos y en el que uno no sabe que puede encontrarse en la siguiente escotilla, puerta. camarote...
En cuanto al propio Arkady Renko, ha dejado de ser el decidido investigador de antaño y ahora es casi un fugitivo, no perseguido por la justicia pero si por el mismísimo KGB. Ello le ha llevado a mantenerse escondido en diferentes lugares de la estepa rusa y, ante la falta de opciones, a enrolarse como operario en el buque. Despojado de su cargo, y habiendo perdido al amor de su vida,Renko es ahora un hombre sin ilusiones. Se limita a seguir viviendo y no quiere saber nada de una investigación que no le compete y además pone en peligro tanto su libertad como su vida. Pero al final, la insaciable curiosidad que es su marca de fábrica le llevará a poner todas sus fuerzas en la investigación.

A priori, "Estrella Polar" carece del atractivo que "Parque Gorky" tenía, la descripción de una sociedad y una burocracia tan desconocidos como la URSS de los años 80. Sin embargo, Cruz Smith consigue transformar un lugar tan poco dado al relato de acción como puede ser un gigantesco barco de pesca en un ambiente perfecto para la trama de suspense. El autor consigue , en cada capítulo, un especie de ambiente húmedo y herrumbroso que llena de intranquilidad al lector.

Si bien, como se ha señalado antes, el libro no obtuvo unas ventas como las de su primera parte, si fué reconocido de manera unánime por la crítica, y situó a Cruz Smith en la categoría de autor destacado de novela negra, mucho más allá de la de mero fabricante de "best-sellers".

Thursday, January 19, 2006


EL PARQUE GORKI

"Gorki Park", en el original, es una novela de serie negra escrita por Martin Cruz Smith a principios de los 80. La novela tuvo bastante éxito en su momento e incluso conoció una adaptación al cine muy digna y fiel al original, protagonizada por William Hurt, Lee Marvin y Brian Dennehy. Sin embargo su autor, Cruz Smith, no se rindió a la tentación de explotar su personaje principal, Arcady Renko, y en los últimos 25 años sólo ha publicado otras 3 novelas de la misma serie: "Estrella Polar", "La Plaza Roja" y "Bahía de la Habana".

Ya he dicho que se trata de una novela de serie negra, pero con una particularidad: está ambientada en el Moscú de principios de los años 80. Para los muy jovencitos, se trató de una de las peores etapas en la historia de la URSS. no al nivel de la de Stalin, claro está; pero en aquellos tiempos el premier Soviético era Breznev, un integrante de la vieja guardia que había deshecho todas las tímidas reformas liberalizadores de Kruschev. Así, la ciudad que tenemos es aún peor que aquellas que poblaban los detectives americanos clásicos, sin un ápice de libertades, repleta de ciudadanos que intentar sobrevivir como buenamente pueden, de funcionarios que aprovechan su puesto para medrar o mejorar al mínimo resquicio. Y con un clase dirigente corrupta y enriquecida dispuesta a segar cualquier tipo de iniciativa individual, más si proviene de sus propias filas.

En este marco se mueve el protagonista, Arcady Renko, un investigador de la milicia (policia) de moscú, hijo de un afamado héroe de la Segunda Guerra mundial. Su matrimonio es insatisfactorio, la KBG se inmiscuye constantemente en su trabajo y comprueba a su alrededor como la tímida burguesía a la que pertenece carece del más mínimo escrúpulo moral.

La aparición de tres cadáveres en el Parque Gorki de Moscú será el revulsivo que cambiará su vida por completo. Tres cadáveres desfigurados y sin huellas dactilares, imposibles de identificar en un tiempo en que los ordenadores y el ADN prácticamente ni existían, en el que cualquier descubrimiento que incomode al gobierno cerrará la investigación... Al final de la novela, Arkady deberá tomar la decisión más difícil de su vida, y esto no es publicidad extraída del libro, sino la pura y simple verdad. El final tiene al mismo tiempo un toque amargo y esperanzador, pero mucho más triste de lo que uno se supone.

En comparación con las siguientes novelas del personaje, podríamos decir que "Gorki Park" es la más costumbrista; todo en ella es una descripción de la sociedad de la antigua URSS, y en ese sentido la novela es formidable, más teniendo en cuenta que fué escrita en una época en la que se sabía muy poco del funcionamiento interno de la Unión Soviética; más que la identidad del asesino o sus motivaciones, que se nos revelan más o menos a mitad de la novela, interesa mucho más la caracterización de los personajes que rodean a los protagonistas. Se nos muestra como las capas inferiores de la población pasaban grandes penalidades, mientras que cualquiera que perteneciera al personal del estado mostraba unos hábitos, apetencias y comportamientos muy poco de acuerdo con la filosofía comunista.

En cuanto al protagonista en sí, Arcady Renko, es tal vez uno de los detectives de novela a los que es más difícil de "acoplarse". Renko no tiene una característica especial, como pueda ser la integridad a prueba de balas de Philip Marlowe, la brutalidad de Mike Hammer o el cinismo de Harper. Es una especie de comisario Maigret comunista, pero sin el toque de humanidad que hacía de éste su marca de fábrica. Más allá de sus deberes como investigador, el motor que le mueve es la curiosidad, el saber el porqué de la cascada de muertes que sucede a su alrededor. Es muy difícil en determinados momentos de la novela adivinar sus sentimientos, pero esto no es un fallo de la novela, sino más bien consecuencia de su nacionalidad, del carácter ruso que como el mismo afirma al final, impregna todo su ser. Sólo en el momento en que lo ha perdido todo, cuando ya carece del disfraz que el Estado le ha proporcionado, es cuando empezamos a poder sentir sus emociones a través de las letras.

Por anotar algún fallo de la novela,y sin desvelar nada sobre la misma, la estancia en Siberia bajo la custodia de Pribluda puede parecer que no aporta nada significativo a la historia. Sin embargo, esta odisea es parte fundamental para entender la siguiente novela de la saga, "Estrella polar", y un buen preámbulo para la última aparecida, "Bahía de la habana".

En resumen, una novela de gran interés para los amantes de la serie negra o los curiosos de la Guerra fría, que , por muy difícil que parezca, Cruz Smith fué capaz de superar en las dos siguientes entregas: "Estrella Polar" y "La Plaza Roja". Por desgracia, el libro está descatalogado desde hace tiempo y sólo se puede encontrar en Librerias "de viejo".