El Blog de John Constantine

Impresiones de un bastardo profesional.

Tuesday, June 24, 2008

Periodismo de pataperro


Le tengo tirria a Ana Pastor y 59 segundos. Ya en los tiempos de Mamen Mendizábal no es que el programa valiera para mucho. Pero desde la llegada de Pastor el programa, cuando de entrevistas se trata, se ha convertido en un muestrario de lo más granado, y a la vez, fétido, de nuestro periodismo español.

Ayer, en un escaso minuto de zapeo mientras Grissom y su panda dejaban paso a la publicidad, me encontré con la beatífica y sonriente figura de Gonzalez Pons, tranquilo ante el nivel de los entrevistadores, y a una serie de plumillas con expresión de satisfacción absoluta por haberse conocido. Y por cobrar, supongo, un suculento sueldo del erario público por denigrar la labor periodística ante límites que enrojecerían a muchos colegas extranjeros.

Mención expresa para la ya citada Pastor, que en su vergonzante entrevista a ZP orilló de pasada los temas mas espinosos en su momento y se comportó como lo que es: una periodista "de cámara" -como atestigua su viaje junto a la Chacón al Líbano, por mor del suplemento mierdofemenino "Yo Dona" -, no atenta a informar o poner en aprietos al entrevistado (y más si pertenece al actual gobierno), sino a convertirse en una figura "mediática" cuya cotización se mida por sus apariciones ante la cámara. Periodista (que no periodisto) joven, moderna, sexy y amable, que es lo que se lleva. "Periodismo de mierda", como lo definió acertadamente Javier Pérez de Albeniz.


La pasada semana revisite "El dilema", de Michael Mann, sin duda la última gran interpretación de Al Pacino. Y uno se imagina a su personaje en la realidad, Lowell Bergman, alguien capaz de ir contra sus compañeros, jefes y mucho más con tal de defender su integridad y reputación profesional. Un tipo incisivo, agresivo, una auténtica mosca cojonera con todo el mundo.

Lo contrario de Ana Pastor, Pedro Piqueras o Matías Prats, auténticos arrullos para sus entrevistados. Buen rollito, intimidad y complicidad, no sea que el entrevistado "me se enfade" . Mierda de perro comparados con gente como Woodward&Bernstein, Edward R. Murrow o el propio Bergman, alguien que apuesta y en lo profesional y moral, gana. Pero que prácticamente, en lo personal, pierde.
Atrévase cualquiera a pensar en cualquier periodista de nombre en España que amenaze con dimitir si no se le permite publicar su información. También tiene título de película: "Mission Impossible".
Aquí en España "El dilema","Salvador", "Bajo el fuego", "Network" o "Buenas noches y buena suerte" no representarían a la profesión de periodista . Me inclino más por "Intimo y Personal"."

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Wednesday, June 18, 2008

Ramírez

Anda uno desde hace tiempo realizando un viejo proyecto: regrabar mi vasta colección de películas en DIV-X almacenadas de CD-ROM a DVD, agrupándo los filmes por temas e incluyendo subtítulos en todos los que es posible. Y graba que te graba, se encontró uno el otro día con una película por la que siente uno un afecto que no os pillará de nuevo: Los inmortales.


Varias reflexiones le vienen a uno a la cabeza: lo mal que ha envejecido todo lo referido a la imagen de los 80. Es curioso que, al menos en lo cinematográfico, parece vivirse una reivindación de los 70 y su estética. De ahí el éxito crítico y/o de público de películas como American Gangster o La noche nos pertenece. E incluso reseñar la sorprendente -por agradable- acogida del público, al menos en nuestro país, a un producto a priori tan poco espectacular como "Antes de que el diablo" sepa que has muerto, donde el viejo Sidney Lumet demuestra la maestría que brillara sobre todo en aquella decada.

En cambio, películas como "El precio del poder", "Wall Street" o series como "Miami Vice" , más allá de sus aciertos argumentales, provocan la sonrisa involuntaria del espectador..


Y si hablamos de envejecer mal, qué decir de Christopher Lambert, protagonista de la cinta. Un actor que alcanzó la fama con cintas como ésta, "Greystoke" o "Subway" y que lenta pero inexorablemente ha quedado relegado a las estanterías del "Direct to vídeo", merced entre otras cosas a su maestría en la elección de malos papeles, tal vez sólo igualada o superada por la de Alec Baldwin.

Pero hay algo que la película no ha perdido: la humanidad y energía que Sean Connery y su personaje, Ramírez, otorgan a la cinta. Connery se encontraba al principio de su mejor etapa como actor, en la que papeles como éste, el Malone de "Los intocables", el Guillermo de Baskerville de "El nombre de la Rosa" o el Marko Ralmius de "La caza del Octubre Rojo" le elevaron a la categoría de superestrella cuando parecía que el ocaso de su estrellato era inminente.

Hay algo además que siempre me ha gustado de Connery, tal vez sólo una impresión personal: su enorme generosidad a la hora de componer sus personajes, lejos de la vampirización a las que les someten otros actores. Salvo en películas biográficas ("El aviador","Forrest Gump"), me resulta imposible recordar el nombre del personaje de Tom Hanks en "Naufrago", el de Daniel Day Lewis en "American Ganster" o "Pozos de ambición", el de Pacino en "Esencia de mujer"...Pero curiosamente , al menos en mi opinión, el escocés siempre parece capaz de que recordemos el nombre de su personaje (ver la lista arriba citada) más alla del de la propia estrella.

Y pese a que muchas de sus últimas cintas no destacaron en absoluto, la verdad es que uno es incapaz de encontrar un sustituto, siquiera tímidamente, a ese Connery de los 80 que a todos nos impresiona aún.

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