El Blog de John Constantine

Impresiones de un bastardo profesional.

Tuesday, October 03, 2006

"No tienes derecho a llamarme puta"

En los años 50 se acuñó en los EE.UU el término "soap opera" para aludir a lo que aquí enEspaña siempre hemos llamado melodrama, o más despectivamente, "culebrón". El origen del término(similar en contexto al de "pulp") está en que todos estos dramones solían estar patrocinadospor marcas de detergentes -"soap", en inglés-. Y así, desde los tiempos ya lejanos de "Peyton Place"a, mucho más recientemente, las millonarias producciones del difunto Aaron Spelling (Dallas, Dinastía,Melrose Place) se ha usado la denominación para series que, más allá de su determinada ambientación, basansu éxito en la exhibición de las pasiones mas desaforadas de los protagonistas.

Así que en cuanto uno vio el primer episodio de "Anatomía de Grey", le quedó muy claro que ya podía irse despidiendo del cinismo y mala uva del Dr House -una serie mucho mas amarga de lo que parece en principio. Anatomía de Grey es un soap opera desde sus mas hondos cimientos,en la línea de "O.C." o "One Tree Hill", centrada en las peripecias sentimentales de sus protagonistas,y completamente alejado de series mucho mas realistas como "Scrubs" o "Urgencias"

Mi problema con "Anatomía de Grey" es que me es casi imposible sentir simpatía por la mayoría de los personajes, empezando por la protagonista, prototipo de mujer liberada, independiente y moderna, que ejerce como tal y sólo puede enamorarse de un cirujano de éxito, atractivo y sentimental. Ya no digamos sus mejor amiga,asioamericana para mas señas, de la cual me es imposible intentar adivinar la razon por la que su novio (cirujano de éxito, atractivo y sentimental, faltaría plus) se ha prendado. Seguimos con la inevitable pareja de residentes guapo y guapa, que están liados entre sí solo porque son guapos. Incomprensible en el caso de ella, sobre todo, por que el maromo es un borde de cuidado. Y para terminar el quinteto, la pata más debil de la mesa. Un residente afable simpático, eficiente... y que carece de atractivo físico. Enamorado por desgracia de la prota, sin que esta le haga el más mínimo caso.

Y aquí es donde se le empiezan a uno a calentar los cascos porque, pese a todas sus virtudes -sin duda el más profesional de todo el equipo- está condenado a entenderse con mujeres de su misma extracción "física". O sea, físicamente normales.De guapas ná. Los protas atractivos, según los guioneros, están "condenados" a aparearse entre sí en una especie de endogamia imposible,además, de reconocer abiertamente. Y esto no es una característica particular de esta serie: es una constante en toda película o serie de TV americana. Racismo estético, en definitiva. Los chicos con las chicas tienen que estar, cantaba aquel grupo español en los 60.Pues aquí es los guapos con las guapas tienen que estar.

Y no. No me vale la tibia excusa de que en muchos de ellos se demuestra que es más importante el carácter que el físico. Porque en todos estos relatos -y aquí nos retrotraemos a fábulas clásicas como Cenicienta o La Bella y La bestia- da ¡oh! la casualidad de que el/la protagonista, aparte de su belleza interior, atesoraba un atractivo físico que las circunstancias mantenían oculto. Circuntancias que varían desde la madrasta malvada al desconocimiento de los productos de Lancome o Loreal, pasando por la carestía de dinero con el que agenciarse un modelito de Chanel (ellas) o Gucci(ellos) que destape convenientemente nuestra belleza interior.

Así que estaba clarete. Nuestro infeliz y normalísimo protagonista no se lo iba a montar con Meredith Gray ni de coña. Y claro, haciendo caso a una de sus amigas -que debía estar aburrida y con ganas de escojonarse de alguien- le confiesa a nuestra audaz y moderna doctorcita sus sentimientos. Primer error. Nunca le confieses a una mujer nada sin saber antes lo que ella piensa del tema. ¿Y cual es la reacción de la dame en cuestión? Empezar a desnudarlo para , por decirlo de manera fea, "tirárselo"

Confieso que aquí la serie me despistó, poniendo en duda todo lo aprendido en décadas de visionado de lo mas granado de la TV. Pero había un detalle inquietante en la escena.Debo ser un romántico incurable o un antiguo de cuidao. Pero si le confieso a una mujer que la amo, antes de ponernos a la faena me da la impresión de que un beso no molestaría lo más mínimo.Incluso un pico con lengua, siendo lanzaos. Pero no, aquí la tipa va a lo suyo. Para que luego digan que los tíos vamos siempre a lo mismo...

¿Y el final de toda esta historia? Pues que Meredith Gray, una mujer moderna, protoactiva, independiente y liberada, no tiene el menor problema en montárselo con cualquier maromo (unas decenas por lo visto en la serie ) que conoce a las 10 en un bar . Pero claro, cundo se trata de hacerlo con alguien que la desea de verdad, la frágil damisela rompe en lágrimas y se ve incapaz de completar el acto amoroso. Acabaramos. Cuando se trata de beneficiarse al metrosexual de turno, no hay problema en poner el pilotito automático y disfrutar una nuit de revolcones. Pero claro, cuando se trata de un fulano normalillo y corriente, da igual que sea una persona con todas las cualidades deseables. Te jodes, guapito. Cuando llegues a cirujano, forrado, y con un Porsche, tal vez empecemos a hablar. Y como se dice muy suciamente:"De follar ni hablamos".

Y si. Hablo desde la más rotunda de las envidias a los tipos guapos. Que conste.

1 Comments:

Blogger Vampiresa said...

"Racismo Estetico"...

No se si el termino es tuyo o adquirido por ahi... Pero es francamente bueno.

Estoy de acuerdo en que ese mundo que plantean da autentico asco. Gracias a dios el mundo real no es asi... ¿aun?

Como dice mi abuelita, gracias a Dios toda la vida ha habido ojos que se enamoran de legañas... (Es un poco bruta la pobre, pero que razon tiene...)

7:59 AM  

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