El Blog de John Constantine

Impresiones de un bastardo profesional.

Wednesday, February 01, 2006



Vivir y morir en los Ángeles: nunca llueve en California

A mediados de los 80, William Friedkin había malgastado todo el crédito conseguido con "El exorcista" y "French Connection". El director había sido considerado una las grandes "esperanzas blancas" del cine, junto a los chicos de la escuela de L.A: Coppola,Lucas, Millius...,pero encadenó una serie de fracasos que la había relegado casi a la serie B, especialmente con "Sorcerer", una costosísima y fallida versión de "El salario del miedo", y con "A la caza", un polémico thriller protagonizado por Al Pacino, ambientado en los ambientes homosexuales más escabrosos.

Sin embargo, en 1985, Friedkin consiguió una película que, a pesar del fracaso inicial, ha conseguido con los años un estatus de film de culto, y que puede considerarse la última de sus obras con cierta garra y empuje -visto lo acomodaticio y comercial de sus últimas propuestas, como "Jade", "Reglas de compromiso" o "Hunted". Se trata de "Vivir y morir en los Ángeles", protagonizada por William L. Petersen (sí, "Gil Grissom") y un jovencísimo y por entonces desconocido Willem Dafoe, antes del éxito de "Platoon".

En EE.UU, un país donde coexisten -e incluso compiten- multitud de organismos de seguridad (DEA, FBI,Departamento de Aduanas, Oficina de alcohol tabaco y armas) el Servicio Secreto se ocupa, como misión principal, de la protección del presidente de los USA, pero también de la persecución de los falsificadores de moneda.Chance (W.L. Petersen) y Hart (Michael Greene) son dos agentes de muy diferente temperamento. Chance, el más joven es amante del riesgo, violento e impulsivo, mientras que Hart, mucho más mayor que éste procura atemperar los ánimos de su joven compañero.

Justo antes de su jubilación, Hart es asesinado por Masters, un falsificador de moneda al que estaba investigando. Chance será incapaz de asimilar su pérdida y desde entonces su único objetivo será apresar o matar a Masters. Ante los ojos de Vukovich, su nuevo compañero, emprende una senda suicida marcada por la autodestrucción moral y profesional en la que todo vale con el fin de conseguir su objetivo: la violencia más irracional, el chantaje, los abusos físicos y psicológicos. El propio Vukovich se ve inmerso, sin poder evitarlo, en la desenfrenada carrera de Chance, que llegará a su extremo cuando ambos agentes asesinen, por accidente, a un agente del FBI, con el fin de robarle una fuerte suma que les permita concertar una reunión y trato con Masters.

Estamos acostumbrados a ver, en películas de argumento parecido -"Harry el sucio", "Los intocables"- como el agente de la Ley se salta ésta con el fin de proteger a la sociedad, aún en contra de los deseos de esta (=fascismo). Pero en este caso, Chance ha llegado a un punto en que ha dejado de ser un agente de la Ley; su único pensamiento es la pura y simple venganza, de una manera obsesiva y total, y la Ley no es más que un estorbo... o una ayuda, en forma de placa, para extorsionar, chantajear y saltarse las convenciones morales cuando le es necesario. Chance termina siendo un individuo, a su modo, mucho peor que Masters; este, al fin y al cabo, es un artista que decidió convertirse en falsificador ante la posibilidad del dinero fácil y, sí, es un asesino, pero lo hace para proteger su libertad y su negocio; él vive y actúa de acuerdo con la vida que ha elegido, mientras que Chance ha decidido traicionar todo lo que ha defendido para paliar su sed de venganza.

La postura de Vukovich (soberbio John Pankhow) es, por otra, mucho más realista de la que podíamos ver en el personaje de Ethan Hawke en la reciente "Training Day": al principio es algo reticente con los métodos de su compañero, pero finalmente, y por no delatar a su compañero (el hombre que debe cubrirle la espaldas en caso de peligro), se verá involucrado en un asesinato,
sin posibilidad de confesarlo sin acudir a la cárcel.

La dirección de Friedkin, pese a lo atractivo del argumento y de los personajes, es mucho más irregular de lo que debería. Por una parte, el director sigue siendo un maestro en el rodaje de persecuciones automovilísticas; pero por desgracia, y seguramente en un intento de adaptarse a las modas del momento, dota a muchas escenas de un look "MTV" -el ritmo de la narración es llevado por la música-, lo cual provoca un ritmo irregular en toda la película.

No hace demasiado , Jose Luis Refoyo REFO y servidor discutían, a propósito de un post del magnífico blogero salmantino sobre "El exorcista", sobre las virtudes y defectos de "Vivir y morir...". REFO criticaba cierto look televisivo y el exceso de detalles demasiado coyunturales -el mencionado ritmo MTV, el look estilo 80s, etc. Si bien no puedo por menos que darle la razón en muchas de sus críticas, pienso que el buen trabajo de los actores (según Scorsese fué el trabajo de Dafoe en este filme y no en Platoon el que le movió a otorgarle el papel protagonista de "La última tentación de Cristo") y ciertas escenas de acción la redimen en gran parte sus fallos. Por no hablar de la ambiguedad moral que destilan todos sus protagonistas -y el propio final de la película-.

Tal vez una de las causas del fracaso en taquilla del film fuera el no contar con estrellas reconocibles en ese momento -prueba de las ciertas estrecheces que Friedkin debía sufrir ya. Pero también debemos recordar que el policíaco a mediados de los 80 estaba marcado por la larga sombra de "Superdetective en Hollywood" y "Arma Letal". El público estaba acostumbrado a la "buddy movie" dominada por la comedia, tanto o más que por la acción. Un filme como el de Friedkin, nada complaciente con los gustos del Hollywood imperante , tenía pocas o ninguna posibilidad de triunfar en taquilla. Sin embargo, el tiempo ha colocado al film en su lugar, y goza, pese al desconocimiento general, de una buena apreciación entre una gran parte de la crítica y aficionados al cine negro poco complacientes con "Tarantinadas" intrascendentes.

4 Comments:

Blogger REFO said...

A mí me gusta, ojo. Pero hay que reconocer que Friedkin ya había perdido parte de su encanto. Le ha pasado lo mismo a Ridley Scott. No ha sabido elegir. Y aunque 'Morir y vivir...' es un más que digno 'thriller' de venganza, no deja ver la brillantez de, por supuesto, FRENCH CONNECTION.

Me irrita el camino fácil que siguió Friedman, su apego por los patrones televisivos y la falta de magia.

No sé, tendré que volver a verla, pero ya en su momento no me convenció del todo. Aunque recuerdo aquella breve colaboración de Dean Stockwell.

Oiga, no me cambie el nombre, que me llamo Miguel Ángel. En cualquier caso, llámeme directamente REFO, que es como me conoce todo el mundo; dentro y fuera de la blogoesfera.

Por cierto, estupendo artículo.

4:07 AM  
Anonymous Anonymous said...

En el 85' me pasmó en el cine, en los 90' babeé en sus pases televisivos y hoy viéndola en DVD me sigo rindiendo ante esta película. Para mi es un clásico.
Todos los artefactos ochenteros que en su día me pudieron molestar hoy los veo con cariño y me situan la película en su tiempo.

Una historia estupenda, un plantel de actores y secundarios de lujo, un Friedkin en estado de gracia, Wang Chung a todo trapo, Los Angeles como no se había visto antes, y Dafoe críticando el gusto artístico de su estafador antes de eliminarlo, ¿alguien se puede resistir?

Una película infravalorada que seguirá creciendo con los años.


P.D.: sí, la escena de la celebración en el bar con el regalo de la caña de pescar es de telefilme, pasadla rápido!

10:11 AM  
Anonymous karack1981 said...

Estimado amigo,

ayer domingo pude por fin verla después de tanto buscarla. Mire usted, ésta era una de esas películas cuya carátula desoladora me llamaba mucho la atención en el videoclub cuando la época del VHS, pero nunca la alquilé; era yo muy chaval y contaba con solo 15-16 años y me interesaba otro tipo de cine, normalmente el que venía de novedad tras su paso por las salas. Hasta hace pocas semanas que la puso La Sexta 3(un canal donde emiten películas muy interesantes, la verdad que hacía falta) no volví a acordarme de ella y sentí el impulso de conseguirla, y más tras las criticas leídas en varios sites.

Debo decirle que me ha decepcionado muchísimo por el trabajo de Friedkin, no sabiendo estar a la altura de una buena historia. Tiene los fallos típicos del cine policiaco de los 80 donde cabos sueltos no se explican y se dan por sentado por su inutilidad en la trama; repite tópicos de poli alocado y policía veterano, muerte de uno y sed de venganza del otro, violencia extrema, una persecución de coches carente de pasión y tensión (ni sombra de lo que fue), agentes que primero son escoltas, se enfrentan a un kamikaze islamita y luego en la siguiente secuencia ya no son gorilas de ningún político sino agentes del tesoro. Luego está por ahí un personaje (Turturro) que aparece y desaparece de la trama como si nada, un superintendente que con respecto a éste amenaza de gravedad a Petersen si se le escapa...finalmente ocurre y después no pasa nada, no sabemos quien es el protagonista si el poli bueno, el poli vengativo o el malo...

Son muchas las incoherencias que he visto en este trabajo, con un montaje muy malo tanto por el vano deseo de encadenar secuencias a través del score musical como por no saber enlazar el dramatismo con la edición de los planos...en muchas fases de la narración la imagen hace perder el interés de lo que se cuenta utilizando planos abiertos y generales cuando se intenta profundizar en la psicología del personaje....

No sé, lo cierto es que me ha defraudado… y eso que estoy totalmente de acuerdo con usted en todo el análisis hecho de lo que es la historia y lo que son los personajes, su trasfondo y sentido...pero ése es un trabajo que debió haber hecho el director porque con esta película no convence -su historia sí, la que usted y yo sabemos leer- ése era su trabajo, y nosotros no podemos hacerlo por él. Es una pena que no me atreva a recomendarla porque desde luego yo no la considero ni buena ni de culto.

Me imagino que Friedkin se retorcería sus manos al recordarla después de haber visto autenticas joyas como Heat, una cinta que sin duda es el más claro ejemplo de lo que debió ser Vivir y morir en Los Ángeles.

Un saludo y buen blog.

7:11 AM  
OpenID Iván Peciña said...

Gracias a laSexta 3 la he podido ver hoy por primera vez y la verdad es que me ha encantado. Tiene un cierto look gay que ya exploró Friedkin en "a la caza". Escenas de gimnasio, vestuarios, saunas... y esa moda ochentera marcapaquete. Incluso un desnudo frontal de William L. Petersen que no tiene precio... :-)
En el cine americano actual una peli así sería impensable.

4:05 PM  

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